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¿Cómo el acompañamiento emocional en la infancia construye el bienestar y la salud mental a lo largo de la vida?

  • Maru Vélez
  • Apr 13
  • 2 min read

Durante la infancia,  los niños aprenden a entender lo que sienten, a expresar sus emociones y a relacionarse con los demás de manera sana. En este proceso van desarrollando habilidades como la empatía, la capacidad de calmarse, comunicarse con respeto y resolver conflictos. El desarrollo de estas habilidades es lo que conocemos como “Desarrollo socioemocional”

Estas habilidades son fundamentales para su bienestar, ya que influyen en cómo enfrentan los retos, cómo se ven a sí mismos y cómo construyen sus relaciones a lo largo de la vida. Y este aprendizaje no ocurre solo: se construye principalmente en dos espacios muy importantes para ellos, la familia y la escuela.


¿Cómo influye la forma en que acompañamos a nuestros hijos en su mundo emocional?

En casa, los padres o cuidadores son el primer ejemplo. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Cuando un adulto acompaña con cariño, pone límites claros y valida lo que el niño siente, le está dando un mensaje muy poderoso: “lo que sientes es importante y puedes aprender a manejarlo”.


Cuando los padres logran acompañar las emociones con calma —poniendo palabras, validando y ayudando a regular— le están prestando al niño esa calma que aún no puede generar por sí solo. Poco a poco, el niño va aprendiendo a reconocer sus emociones, a tolerar la frustración y a responder con mayor control.

Por el contrario, cuando las respuestas son desde el enojo, la prisa o la minimización, el niño puede sentirse confundido o solo frente a lo que siente. Por eso, más que evitar las emociones difíciles, lo importante es acompañarlas.

Algunas formas sencillas de hacerlo en el día a día son: validar antes de corregir, nombrar las emociones, ser ejemplo de calma, poner límites con firmeza y cariño, enseñar pequeñas estrategias para tranquilizarse, dedicar tiempo de calidad y reconocer los esfuerzos del niño. También es importante recordar que no necesitamos hacerlo perfecto, sino ser lo suficientemente disponibles y consistentes.


¿Qué lugar ocupa la escuela en el desarrollo emocional de los niños?

La escuela es un espacio donde los niños ponen en práctica este aprendizaje, ahora en convivencia con otros. Ahí aprenden a compartir, esperar turnos, resolver desacuerdos y trabajar en equipo.

Los maestros juegan un papel muy especial, ya que no solo enseñan contenidos, sino que también acompañan emocionalmente. Un docente que escucha, valida, mantiene la calma y crea un ambiente respetuoso, le está enseñando a sus alumnos, todos los días, cómo relacionarse consigo mismos y con los demás.

Cuando la escuela se convierte en un espacio seguro, donde se promueve la empatía, el respeto y la expresión emocional, los niños no solo aprenden mejor, también se sienten mejor.


¿Qué tipo de huella emocional quiero dejar en la vida de los niños que acompaño?

Tanto como padres o como docentes, es importante tener claridad que lo importante no es evitar que los niños se sientan mal, o tengan malos momentos, sino  estar ahí para ellos y enseñarles, poco a poco, que pueden comprender lo que sienten y atravesarlo de manera segura.

 

 

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